El autoconsumo fotovoltaico consiste en producir electricidad con una instalación solar para utilizarla en el propio inmueble. El principio es sencillo: los paneles generan energía cuando hay radiación solar y esa energía puede cubrir una parte del consumo eléctrico del hogar o del negocio.
¿Qué ocurre durante el día?
Cuando la instalación está produciendo, la electricidad disponible se utiliza para atender los consumos que existen en ese momento. Por eso el perfil de uso del inmueble es una parte importante del estudio: no consume igual una vivienda que una empresa, y tampoco es igual un inmueble que concentra su consumo por la mañana que otro que lo hace por la tarde.
¿Y cuando la producción no coincide con el consumo?
Cuando la producción solar y el consumo no coinciden, el proyecto debe contemplar cómo se gestiona esa diferencia. La configuración puede incluir conexión a la red y, cuando tiene sentido para el perfil del cliente, almacenamiento mediante baterías.
¿Cómo se dimensiona una instalación?
No se trata simplemente de instalar el máximo número de paneles posible. El diseño debe partir del consumo, del espacio disponible y de las condiciones del inmueble. El objetivo es encontrar un equilibrio entre producción, uso de la energía y características técnicas del proyecto.
Antes de decidir
Una factura eléctrica y una descripción básica del inmueble son un buen punto de partida para una primera orientación. Después se puede realizar un estudio más completo y definir una solución de autoconsumo fotovoltaico adaptada.
